Tailandia y el Mundo

Primer contacto con países extranjeros

La evidencia documentada muestra que las relaciones de Tailandia con otros países comenzaron en el Siglo XIII, durante el periodo del Reino Sukhothai, cuando comenzó a comerciar con China. Esto, además de sus relaciones con los países vecinos. El contacto con Occidente comenzó a principios del Siglo XVI. En 1516, Siam (como se conocía al país antes del Siglo XX) concluyó un acuerdo comercial con Portugal, el primero en su especial entre Siam y una potencia europea.  Posteriormente, Siam firmó acuerdos comerciales con otros países europeos, como España, Holanda, Inglaterra y Francia. En 1648, Siam envió una misión diplomática para forjar lazos de Amistad con el Rey Luis XIV. En respuesta, en 1685, el rey francés envió al Chevalier de Chaumont a firmar un Tratado de Amistad con Siam.

 

Periodo colonial

En la cúspide del colonialismo europeo, a mediados del Siglo XIX, la preocupación de Siam en su política exterior era preservar su soberanía y supervivencia como nación independiente.

Durante ese periodo, los reyes tailandeses forjaron relaciones amistosas con tantos países como fue posible, hacienda esfuerzos para evitar confrontarse con las potencias europeas aceptando sus exigencias, tales como firmar varios tratados desiguales, otorgar derechos extraterritoriales a ciudadanos europeos y, a regañadientes, ceder grandes territorios a Gran Bretaña y Francia. Aunque fueron sacrificios dolorosos, la diplomacia siamesa o tailandesa condujo a la supervivencia del país como el único independiente en la región.

Frente a amenazas exteriores, los líderes se dieron cuenta de que el país debía modernizarse rápidamente. Durante el reinado del Rey Rama V (1868-1910), gracias a su visión y dedicación a su pueblo, Siam se embarcó en un programa de modernización ambicioso y de largo alcance. Además de visitas de Estado para observar la modernización en varios países europeos, el Rey Rama V envío a sus hijos a escuelas, universidades y academias militares en países como Rusia, Alemania, Gran Bretaña y Francia. Al regresar a Siam, estos príncipes con educación europea fueron responsables de la modernización de Siam. La Corte Real también contrató a técnicos y consejeros extranjeros para que asistieran en el proceso de modernización, algunos recibieron puestos de responsabilidad y se les premió con títulos nobiliarios.

En la Primera Guerra Mundial, Siam apoyó a los Aliados victoriosos. En consecuencia, Siam firmó el Tratado de Versalles y fue miembro fundado de la Liga de Naciones. Con un pie más firme en la arena internacional, Siam comenzó a renegociar la revisión de los tratados desiguales, concluidos con las potencias europeas durante el periodo colonial. El proceso tomó varios años y fue hasta 1937 que desaparecieron completamente los derechos extraterritoriales y los privilegios de comercio exterior.
 
 

La PosGuerra

En el periodo inmediato a la Segunda Guerra Mundial, Tailandia participó en un gran esfuerzo diplomático para obtener la membresía en las Naciones Unidas. Este objetivo de política exterior se logró en diciembre de 1946, cuando Tailandia fue aceptado como el miembro 55 de la ONU. Desde entonces, con su firme convicción de que las Naciones Unidas es el organismo mundial principal en que la comunidad internacional trabaja en conjunto para solucionar problemas comunes, Tailandia ha participado activamente en varias actividades de la organización. Ha participado en el Consejo de Seguridad, en el Consejo Económico y Social (ECOSOC), y en los órganos rectores de varias agencias especializadas, especialmente la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO), la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) y la Organización Mundial del Trabajo (OMT).

Bangkok también ha sido sede varias oficinas regionales de agencias de Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, tales como la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico (ESCAP), la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y la Organización de Ministros de la Educación del Sudeste Asiático y su Secretariado (SEAMEO y SEAMES).

En reconocimiento del papel activo de Tailandia en las actividades de las Naciones Unidas, el ex Ministro del Exterior, S.A.R. General Mayor Naradhip Bongsprabandh (Príncipe Wan Waithayakorn) fue electo por unanimidad como Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1956.

En 1954, Tailandia fue miembro fundador, junto con Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas y Pakistán, de la ahora extinta Organización del Tratado del  Sudeste Asiático (SEATO). El objetivo principal de esta organización era contener el avance del comunismo. La predominante teoría del domino sugería que si Tailandia podía mantenerse como un frente anticomunista próspero y sólido, la creciente amenaza comunista en la región podría ser contenida.

Al mismo tiempo, también surgió el reconocimiento de que una paz y estabilidad duraderas en el Sudeste Asiático podrían garantizarse mediante los esfuerzos de los propios países a través del cultivo de un sentimiento regionalista. El legado del colonialismo en el Sudeste Asiático dejó un obstáculo formidable para el regionalismo, pero la creación de la Asociación del Sudeste Asiático (ASA) en Bangkok en 1961, por la Federación de los Malaya, Filipinas y Tailandia fue el primer intento de promover una cooperación regional significativa. Este esfuerzo se ahogó en septiembre de 1963 tras disputas regionales que surgieron a raíz del establecimiento de Malasia, el reclamo territorial de Filipinas y la oposición de Indonesia. Estos conflictos llevaron a un periodo tenso de confrontación y enfrentamientos militares.

Bajo estas circunstancias, Tailandia inició la idea de formar otra organización regional para reemplazar a la extinta ASA. Como resultado, la filosofía de la ASA encontró una nueva expresión el 8 de agosto de 1967 cuando los Ministros del Exterior de Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia estamparon sus firmas en la Declaración de Bangkok. La firma marcó el comienzo de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

ASEAN fue concebido en el Sudeste Asiático por asiáticos del sudeste, con el fin de promover la paz y acelerar el crecimiento económico, el progreso social y el desarrollo cultural en la región a través de esfuerzos conjuntos en un espíritu de equidad y asociación.

Posteriormente, Brunei Darussalam se unió oficialmente a la ASEAN el 7 de enero de 1984, Vietnam el 28 de julio de 1995, Myanmar y Laos el 23 de julio de 1997 y Cambodia el 30 de abril de 1999, completando la visión de los fundadores de tener a los 10 países del sudeste asiático en la ASEAN.
 
 

Realidades cambiantes

El comienzo de la década de los 70 marcó cambios drásticos en las configuraciones políticas regionales y mundiales, los cuales trajeron nuevos retos para los políticos tailandeses. En el ámbito internacional, la política mundial pasó de la bipolaridad a la multipolaridad, con el regreso de China a la arena mundial y con Japón y Europa occidental afianzando sus papeles políticos y económicos.

A nivel regional, el retiro de Estados Unidos de Vietnam creó un vacío de poder así como un sentimiento de incertidumbre y ansiedad por los compromisos estadounidenses de defensa en el territorio del sudeste asiático. La comunización de los tres Estados indochinos y la predicción de los dominós representaban un peligro latente para la seguridad de las naciones libres de la región, especialmente para Tailandia.

Para mantenerse al tanto con el cambiante entorno internacional, la política exterior tailandesa sufrió una extensa metamorfosis, la cual continúa como la base de la conducta de la diplomacia actual tailandesa.

Primero, adoptó una política omnidireccional buscando relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con todas las naciones, sin importar su ideología política ni su sistema económico. Notablemente, en 1975 Tailandia y China establecieron relaciones diplomáticas e intercambiaron embajadores, lo que condujo a una realineación y reconciliación de las relaciones internacionales en la región.

Segundo, el regionalismo empezó a jugar un papel cada vez más visible en la política exterior tailandesa. La primera reunión cumbre de los Jefes de Gobierno de la ASEAN, ocurrida en Bali en 1976, promovió el proceso de cooperación regional en el Sudeste Asiático, lo cual constituye un código de conducta basado en la coexistencia pacífica y las relaciones entre los países de la región. El espíritu de la Cumbre de Bali es un parteaguas pues solidificó la cooperación política y económica entre los países de la ASEAN.

Tercero, Tailandia adoptó una política exterior más flexible. Con respecto a sus relaciones con las principales potencias, buscó una política “equidistante”, es decir, una relación más equitativa basada en intereses equilibrados con todas ellas. La declaración del concepto del Sudeste Asiático como Zona de Paz, Libertad y Neutralidad (ZOPFAN), promulgada por los Ministros del Exterior de la ASEAN en 1971 es un ejemplo de esto, y formó un plano para la cooperación en el mantenimiento de la paz y la estabilidad en el Sudeste Asiático entre los países de la ASEAN.

El pragmatismo y las respuestas flexibles ante los eventos internacionales son atributos clave que permitieron que Tailandia no solo fuera el domino que no cayó sino que emergiera con más fuerte como participante activo en la comunidad internacional.

El tema que preocupó a la política exterior tailandesa durante la mayor parte de los 80 fue el conflicto en Cambodia, el cual presentó una amenaza a la paz y estabilidad regionales. Los trágicos eventos en ese país durante el periodo revivieron la llamada Teoría del Dominó, con Tailandia en el papel de Estado del frente. Al mismo tiempo, la situación de seguridad del Sudeste Asiático se encontraba inmersa en la incertidumbre.

Como el país vecino que podría ser más afectado, Tailandia se sintió obligado a tomar un papel de liderazgo para encontrar una resolución política integral al problema camboyano, con base en la autodeterminación del pueblo de Cambodia.

La estrategia que Tailandia siguió fue trabajar con sus socios de la ASEAN para moviliza el apoyo internacional por la causa de la paz en Cambodia a través de las Naciones Unidas. Año tras año, las resoluciones promovidas por la ASEAN sobre el conflicto en Cambodia recibieron un apoyo creciente en la Asamblea General, aclarando la legitimada de la posición de la ASEAN. Eventualmente, la determinación de Tailandia y de la ASEAN abrieron el camino para un acuerdo negociado entre las partes del conflicto, bajo el liderazgo del Príncipe de Samdech Norodom Sihanouk, culminando en el Acuerdo de Paz de París de 1991.

En reconocimiento a su papel activo y su apoyo a las causas de las Naciones unidas, Tailandia fue electo como miembro no permanente del Consejo de Seguridad para el periodo 1985-1986, la primera vez que el país recibía este honor desde que ingresó a la organización en 1946. A través de su periodo, Tailandia pudo contribuir a la resolución de conflictos y al apoyo al desarrollo en varios lugares del mundo.

La última década del Siglo XX vio una paz y prosperidad sin precedentes en el Sudeste Asiático, así como una gran crisis económica que generó un gran revés en el desarrollo económico de la región.

En la primera parte de la década, el problema de la ocupación de Cambodia finalmente se resolvió y comenzó una nueva era de esperanza para el Sudeste Asiático. Los países de la región dejaron de prestar atención a la confrontación y se enfocaron en la cooperación para el desarrollo económico y la mejora del bienestar de sus pueblos. Antiguos adversarios dejaron de lado sus diferencias y comenzaron esfuerzos para construir la cooperación y amistad para el desarrollo mutuo. En 1991, Tailandia anunció al mundo que era tiempo de transformar el campo de batalla en un Mercado. El vehículo más importante para esto era la ASEAN, la cual se había convertido ya en un pilar de la política exterior tailandesa.

Para esta época, la ASEAN ya contaba en su membresía a algunas de las economías de mayor crecimiento en el mundo, una de las cuales era Tailandia. Para construir una fuerza económica colectiva con base en los logros individuales de los miembros de la ASEAN, Tailandia propuso una Zona Libre Comercio de la ASEAN, que transformaría la región en un solo mercado para el año 2003.

Mientras la ASEAN se ajustaba internamente para consolidar sus logros, también comenzó a fortalecer su papel fuera del Sudeste Asiático. El fin de la Guerra Fría creó una ventana de oportunidad para caminar hacia la construcción de un Nuevo papel regional basado en el diálogo sobre seguridad cooperativa y seguridad multilateral. Así, en 1994, Bangkok realizó la primera reunión del Foro Regional ASEAN (ARF), un diálogo informal sobre seguridad regional que reunión a la ASEAN, sus socios de diálogo y países interesados fuera del Sudeste Asiático. Bangkok  también fue sede de la firma del Tratado para convertir al Sudeste Asiático en Zona Libre de Armas Nucleares (SEANWFZ) en 1995, el cual demuestra el sentido de responsabilidad de la ASEAN en la seguridad de la región, eliminando las armas de destrucción masiva del Sudeste Asiático.

Consciente de la necesidad de promover la interdependencia entre los países de la región, la ASEAN ha mejorado su cooperación económica a través de los principales instrumentos de la Zona de Libre Comercio de la ASEAN (AFTA), el Área de Inversión ASEAN (AIA) y la Cooperación Industrial ASEAN (AICO).

El éxito económico de Tailandia y su creciente confianza le permitieron jugar un papel más proactivo en los asuntos internacionales. Alguna vez receptor neto de ayuda internacional, Tailandia comenzó a proveer asistencia para el desarrollo a los países vecinos y más allá. En Cambodia, incluso antes de que la atención del mundo se enfocara en el problema de las minas antipersonales, el cuerpo de ingenieros del ejército tailandés ya ayudaba a eliminar las minas y a desarrollar la infraestructura del país.

Reconociendo el potencial de los nuevos mercados emergentes, Tailandia ha seguido una política de Mirar a Occidente, buscando lazos económicos más estrechos con los países que se encuentran al oeste de Tailandia, incluyendo el Sur de Asia, África y América Latina. Por iniciativa tailandesa, en 1997 se creó el foro de Cooperación Económica Bangladesh-India-Myanmar-Sri Lanka-Tailandia (BIMST-EC). Tailandia también busca forjar relaciones más estrechas con el mundo en desarrollo, por ejemplo a través del Movimiento de los No Alineados, al cual Tailandia accedió en 1993, y la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), en la cual es observador desde 1998. Para promover su política de Mirar a Occidente y desarrollar lazos más estrechos con los países del Sur, Tailandia se convirtió en observador de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en ese mismo año, y en miembro de la Asociación de la Cuenca del Océano Índico para la Cooperación Regional (IOR-ARC) en 1999.

A pesar de que la crisis financiera de 1997 asestó un severo golpe al crecimiento económico tailandés, Tailandia permanece firme en su determinación de contribuir al bienestar de la región y de la comunidad internacional.

La paz y prosperidad de Tailandia siempre han dependido de su capacidad de llevar a cabo una diplomacia efectiva basada en una combinación de pragmatismo de largo alcance frente al siempre cambiante entorno internacional y regional. Con la llegada del nuevo milenio, en el que la globalización y la interdependencia están cambiando el rostro de las relaciones internacionales a veces de manera impredecible, la previsión y la flexibilidad serán cualidades esenciales de la política exterior tailandesa. Tailandia reconoce que para sobresalir en este mundo cambiante, deberá reunir su fuerza y trabajar por una sociedad más fuerte en la ASEAN y con otras naciones de la comunidad internacional.

Ya que la ASEAN ahora incluye a los 10 países del Sudeste Asiático, Tailandia cree que una ASEAN revitalizada será indispensable para la paz y prosperidad a largo plazo en la región. La crisis económica de 1997, ocurrida casi al mismo tiempo que la expansión de la ASEAN, ha generado presiones y nuevos retos que la agrupación debe enfrentar. Esto no le resta, sin embargo, al tremendo potencial de la asociación, tanto colectivamente como a nivel de sus miembros individuales. La política exterior tailandesa de comienzos del Siglo XXI podrá continuar con su énfasis en realizar el potencial de la ASEAN para el beneficio de toda la región.

La dirección futura de la ASEAN será guiada por la Visión ASEAN 2020, adoptada en la declaración de 1997, y en el Plan de Acción de Hanoi, adoptado en la Cumbre de Hanoi de 1998. Por su parte, a Tailandia le interesa garantizar que la ASEAN se convierta en “una comunidad de sociedades de atención”, reflejando su propia visión nacional y su preocupación por el desarrollo social.

Además de la ASEAN, Tailandia deberá fortalecer sus vínculos económicos con los países de la región y de otras regiones a través de su active participación en foros como APEC, ASEM, OMC, cuyos objetivos buscan promover el libre comercio e inversión, así como un sistema de comercio multilateral libre y justo.

Un evento emergente que Tailandia apoya es el aumento en la cooperación entre ASEAN, China, Japón y Corea del Sur. En diciembre de 1997 se llevó a cabo una primera reunión cumbre entre los líderes de la ASEAN y los líderes de dichos países, en Kuala Lumpur, abriendo el camino para nuevas reuniones de varios niveles. Tailandia valora la cooperación dentro del alcance de la ASEAN+3, como expresión del reconocimiento de la necesidad para gestionar la creciente interdependencia entre los países del Este de Asia.

En la región de Asia Pacífico, Tailandia ha sido miembro activo del foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), formado en 1989 tras el reconocimiento de la interdependencia de las economías de dicha región, y que busca promover la prosperidad y el libre comercio, con ASEAN en el centro. Tailandia fue sede de la Cuarta Reunión Ministerial de la APEC en 1992. Actualmente Tailandia enfatiza la liberalización comercial, el desarrollo de recursos humanos y la transferencia de habilidades y experiencia a través de ECOTECH.

Tailandia ha reconocido que las principales potencias involucradas en la región tienen un papel constructivo en la paz y estabilidad regionales. Con el fin de la Guerra Fría, el Foro Regional ASEAN (ARF) representa un esfuerzo iniciado por ASEAN para involucrar a los países de la región Asia Pacífico en la seguridad multilateral, el diálogo y la cooperación, con miras a aumentar la paz y estabilidad. El ARF ahora cuenta con  23 participantes: los 10 miembros de la ASEAN, los 10 socios de diálogo de la ASEAN (Australia, Canadá, República Popular de China, Unión Europea, India, Japón, República de Corea, Nueva Zelanda, Rusia y Estados Unidos) y Mongolia, la República Popular Democrática de Corea y Papua Nueva Guinea.

El ARF ha contribuido a aumentar la confianza y comodidad entre los países participantes, como se nota en las discusiones abiertas y francas sobre seguridad. Tailandia está comprometido a garantizar que el ARF, con la ASEAN en el centro, juegue un mayor papel en la gestión de los problemas de seguridad de la región, a  través de la promoción de un progreso incremental de la construcción de confianza hasta una diplomacia preventiva.

La Reunión Asia-Europa (ASEM), otra institución regional en la que Tailandia ha jugado una parte prominente, es una expresión del interés común entre los países asiáticos y europeos por forjar vínculos más estrechos y aprovechar la ventaja de las sinergias entre ambas partes. Reconociendo el potencial de este vínculo, Tailandia fue sede de la primera Cumbre ASEM en Bangkok en 1996, la cual unió a 10 países asiáticos y 15 europeos en sociedad para un mayor crecimiento entre Asia y Europa. Desde entonces, Tailandia ha jugado un papel importante como coordinador del lado asiático. La cooperación dentro de la ASEM se ha diversificado en varias áreas y ha involucrado activamente al sector privado, mientras que el diálogo se ha extendido para abarcar la discusión política en temas de interés mutuo.

Se esperaba que cuando el Dr. Supachai Panitchapakdi asumiera el puesto de Director de la Organización Mundial de Comercio a mediados de 2002, podría avanzar los intereses de los países desarrollados y en desarrollo en el marco de un acuerdo mundial de libre comercio. En 2000, Tailandia fue sede de la UNCTAD X, la decimal reunión de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, la cual marcó un hito en la cooperación entre países en desarrollo al establecer un nuevo paradigma para el desarrollo.

En el futuro, la conducción de la diplomacia tailandesa deberá reflejar el desarrollo de las instituciones democráticas. Tras la aprobación, en 1997, de una nueva constitución democrática, se anticipó una mayor participación del público en la formulación de la política interior y exterior. Mientras la globalización se hace sentir cada vez más en la vida diaria de la gente, la política exterior será cada vez menos del dominio exclusivo de los diplomáticos profesionales. La gente común prestará mayor atención a los asuntos internacionales, aunque solo sea para mantenerse al corriente de los sucesos que le puedan afectar de manera directa. Por lo tanto, el aparato de política exterior tailandés deberá abrirse y ser más transparente ante la opinión pública. Ya ha comenzado un proceso de adaptación en este sentido y se procede en conjunto con otras reformas en la sociedad tailandesa.

Con la profundización de la globalización, los países serán más afectados por los temas transnacionales, tales como el medio ambiente, el crimen internacional y la seguridad humana.

En este contexto, Tailandia continuará sus esfuerzos a nivel bilateral y multilateral para mantener o crear paz, prosperidad y equidad en el ámbito internacional. En un mundo interdependiente donde la inquietud, la pobreza y la injusticia tienen impacto internacional, el éxito de la política exterior tailandesa dependerá en parte en trabajar en conjunto con otros países para ayudarlos a lograr sus aspiraciones.

Fuente: Thailand into the 2000’s. Published by the National Identity Board, Office of the Prime Minister, Kingdom of Thailand, 2000. pp. 204-215.

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